Uno

  Jaime Mezzera 

   Cualquier standard, si está bien hecho, trata de describir un perro capaz de cumplir adecuadamente algunas funciones. Pero hay que advertir que rara vez es posible describir un perro adecuadamente porque el lenguaje no tiene la precisión necesaria. Cuando di examen en un curso preparatorio para jueces me dieron un standard que no pude reconocer ... y era el de los Cocker!! Igual pasé, porque el Profe estaba simplemente demostrando que los standard no logran describir el perro como lo hace el ojo humano. Dicho eso, tenemos que mantener in mente que el Labrador tiene una función original, que es la de servir al cazador o al pescador, recuperando (retrieving) la pieza o pez herido o muerto. Eso quiere decir varias cosas:
a. tiene que ser un perro fuerte para pasar varias horas del día yendo y viniendo, al trote o al galope, por terreno a menudo abrupto y/o cubierto de vegetación, o nadando en un lago o en un río, o chapoteando en el barro de un pantano, y a todo esto trayendo en la boca cosas que pesan como diez por ciento de su peso (para mí, que peso 90, sería como traer en la boca algo que pesara casi diez kilos!!);

b. debe tener una cabeza grande para sostener el hocico capaz de traer la pieza, y un cráneo aún mayor por razones estéticas y de armonía, así como para proveer el espacio para un cerebro que lo pone entre las tres o cuatro razas más inteligentes que se conocen. Como todo tiene límites, una cabeza enorme -como la de un Rottweiler y otros "molosoides"- tiene el inconveniente de que pesa mucho y el perro, al nadar, tiene que hacer un inútil esfuerzo extra para mantener la nariz fuera del agua;

c. la fuerza debe estar concentrada:
i. en las mandíbulas, para que tenga la "boca blanda" porque no necesita apretar para sostener
ii. en el cuello, para que sostenga la gran cabeza propia y la pieza recobrada
iii. en el tren delantero, para que sostenga el cuello, la cabeza y la pieza mediante la correcta articulación de la "suspensión delantera" del perro, formada principalmente por el conjunto húmero/escápula que se comenta más abajo
iv. en la columna vertebral, para que trasmita a todo aquello fuerte y pesado que está adelante, el empuje de las patas traseras que son las que mueven al animal (como todos los animales, el perro se inventó antes que la tracción delantera, por lo que empuja con las patas traseras y soporta el peso del cuerpo con el tren delantero);

d. por último, para mover todo aquello, que en un macho debe pesar unos 40 kilos y unos 30 en una hembra, debe haber un tren trasero potente -muslos muy desarrollados y rodilla bien angulada- pero de trote más que de velocidad, de donde no es necesaria una angulación del tipo de las que vemos en un Dobermann o un Boxer, en que del corvejón al suelo la pata baja verticalmente, ni mucho menos en un Ovejero Alemán. 

Como en los tiempos de cacería suele hacer frío, y más aun si el perro se moja, el pelaje es denso, corto y doble: por fuera debe haber una capa externa más bien áspera -el pelaje suave y sedoso en el cuerpo del perro puede ser muy lindo, pero no es correcto en un Labrador- a la que nada se queda pegado por mucho tiempo, sea agua, barro o incluso nieve; y por dentro de ella debe haber una capa interna de pelo lanudo que es virtualmente impermeable, para que el cuerpo del perro no se enfríe aunque quede mojado por horas.

Los ojos deben ser oscuros porque los ojos claros son estéticamente feos y por una razón de trabajo: el perro debe poder estar al aire libre en un día soleado, sin lentes de sol, y sin perder esa capacidad de ver bien que necesita para recobrar. Las patas tienen los dedos unidos por una membrana, como los palmípedos, para nadar mejor. La cola es corta y fuerte, principalmente porque sirve de timón al nadar y de factor de equilibrio al correr. Que a uno le duelan las rodillas por los coletazos cuando el Labrador se pone contento, no es cosa del standard pero sí de la realidad.

En el tren delantero tenemos, empezando de abajo, los metacarpianos, correspondientes a dedos, que van paralelos al suelo. La pata debe ser como de gato, con los dedos bien arqueados, y no extendidos como aparecen en el dibujo o como los tiene un Ovejero Alemán. Perpendicular a los metacarpianos va el conjunto de cúbito y radio, que conforma la parte más visible de la pata delantera y corresponde al mismo conjunto del antebrazo de los humanos. En ángulo de 45 grados con ese conjunto aparece el húmero. En ángulo de 90 grados con el húmero, y encajándose en la columna vertebral en un ángulo de 45 grados, está la escápula, que debería ser del mismo largo del húmero. Este par de huesos -húmero y escápula- forma "la proa" del perro y, a mi juicio, un conjunto húmero/escápula bien colocado y de largo adecuado, que forme bien esa proa, es el elemento individual más importante de la belleza (y de la funcionalidad) de un Labrador. Perdonen la fanfa, pero el tren delantero de una perra como Night o como su hija Wendy o como otros hijos de Night -por ejemplo Oscar-, son a mi juicio "el standard" de la proa del perro Labrador. Un problema usual en la raza es que el húmero es corto (esto probablemente viene de algunos perros en general excepcionales pero con húmero corto, que por ser excepcionales cruzaron mucho y dejaron la marca generalizada), lo cual hace un pecho de menor profundidad de lo deseable porque el perro extiende menos, es decir que avanza menos con cada paso. Con todo, el húmero corto parece no ser un carácter dominante e incluso puede ser recesivo: por ejemplo, Macduff lo tiene pero no lo trasmite, y los hijos de Night mencionados antes como ejemplo de tren delantero impecable son también hijos de Macduff.

La columna debe ser recta, paralela al suelo, y corta, para que la fuerza del tren trasero se trasmita fácilmente: una columna larga como la de un Basset o un Dachshund se dobla y parte del empuje de las patas traseras se pierde al doblarse la columna. La grupa debe tener un ángulo pequeño -del orden de 25 a 30 grados- con la columna, porque si el ángulo es mayor aparecen las "colas mal puestas" cuyo nacimiento parece estar algunos centímetros más abajo que la columna, porque la cola es la continuación de la columna y la grupa. Finalmente, la armazón del tren trasero fémur-tibia/fíbula-metatarsianos corresponde en esencia a la mismas razones del delantero: flexibilidad y angulación moderada, suficiente para dar potencia. Probablemente lo crucial es la rodilla, es decir el ángulo del fémur con el conjunto tibia/fíbula, que cuando es insuficientemente angulada quita potencia y extensión al trote del perro.

Al estar parado, el perro debe verse verticalmente aplomado tanto desde el costado como desde atrás y adelante: en reposo, las patas son como cuatro columnas verticales sin codos salidos ni, especialmente, corvejones de vaca (corvejones juntos, como los de los Ovejeros alemanes) en las patas traseras. En movimiento, lo óptimo es que al mirarlo venir no veamos las patas traseras porque se están moviendo en el mismo plano de las delanteras. Visto de costado cuando trota, el alcance hacia adelante de la pata trasera debe ser tal que con ella el perro pisa justo donde acaba de irse la delantera, y el alcance hacia atrás es simétrico del alcance hacia adelante. Finalmente, el alcance delantero hace que la mano llegue a la misma altura, perpendicularmente, de la nariz.

Sin duda, el Labrador debe verse bonito parado, y es importante tocar al perro para sentir la musculatura e incluso seguir la posición de los huesos: típicamente, la posición, longitud y dirección de la escápula se sienten con los dedos; pero, dada su función primordial, me parece que lo más fundamental de la apariencia del perro es que demuestre estar capacitado para el trabajo en campo abierto, de lo cual la mejor prueba se tiene cuando el perro se mueve al trote.

Quizá la parte más clara del Standard americano es la que se refiere al movimiento: "El movimiento debería ser suelto y sin esfuerzo. Las patas delanteras deben ser fuertes y rectas, y estar colocadas correctamente. Mirando al perro moverse hacia uno, no deben haber síntomas de codos salidos sino bien juntos al cuerpo sin que las patas se junten excesivamente, y deben moverse hacia adelante sin "manotear" ni "remar". Viendo al perro moverse desde atrás, uno debe tener la impresión de que las patas traseras, que deben ser bien musculadas y no tener garrón de vaca, se mueven tan paralelamente como sea posible, con el corvejón flectándose bien para hacer su parte del trabajo y así dando la impresión de poder y fuerza."

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