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PNUD Y EL RACISMO CORDIAL * Marcelo Pereira El Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 señala que el desarrollo humano incluye, además de los aspectos económicos, sociales y políticos, "el derecho a la seguridad y a la vida. En ese sentido, para que los individuos puedan expandir sus capacidades, es esencial la igualdad de derechos, independentemente de las diferencias de fenotipo, género y edad, de nacionalidad y origen, de riqueza y poder. La isonomia de derechos requiere, entre otras cosas, acceso igual a las intituciones promotoras del bien estar y aplicación de las leyes y protección de los derechos fundamentales, entre los cuales, el derecho a la seguridad". Consciente de eso, el texto-base de la Campaña de la Fraternidad 2002 de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos Brasileños), cuyo tema era fraternidad y pueblos indígenas, señala que "a fines de los años 60 la situación de los pueblos indígenas era dramática, indicando su completa desaparición. Informes oficiales prevían que hasta el final del año 2000 no existirían más comunidades indígenas". Otro "dado asustador es el crecimiento de asesinatos asociados en gran parte a la lucha por la tierra. En el período comprendido entre 1995-1998, fueran asesinados 46 indios. También hubo un acentuado aumento de las violencias cometidas por el Poder Público (funcionarios públicos civiles y militares, Poder Ejecutivo de las esferas municipal, estadual y federal). En 1996 hubo un aumento de alrededor del 92% en relación a 1995. El levantamiento registró 138.722 denuncias policiales, con un total de 10.385 víctimas. Lo mós grave es que, entre los infractores se encuentran hasta funcionarios de la Funai [Fundación Nacional del Indio], órgano destinado a defender los intereses indígenas". El 30 de marzo de 2005, Amnistía Internacional denunció que los indígenas brasileños "continúan siendo víctimas de ataques, homicidios y otras formas de violencia y discriminación, a menudo cometidas con impunidad. Sucesivos gobiernos brasileños han incumplido sus obligaciones internacionales y constitucionales de reconocer plena y definitivamente los derechos de los pueblos indígenas sobre las tierras. También resulta preocupante que en los últimos tiempos hayan aumentado las peticiones para que se inviertan muchos de los avances que han conseguido los amerindios desde que, en 1988, entrase en vigor la constitución de Brasil. Todo ello hace que Amnistía Internacional tema por su seguridad, e incluso por su supervivencia futura". Amnistía Internacional también "teme que el actual gobierno brasileño, que hasta ahora no ha adoptado una estrategia coherente destinada a solucionar los problemas que afrontan los amerindios brasileños, no esté sino repitiendo y exacerbando los errores del pasado. La organización hace un llamamiento a las autoridades brasileñas para que cumplan sus obligaciones constitucionales e internacionales de proteger a los indígenas y sus tierras". Con el "objetivo provocar una reflexión" y "apuntando hacia caminos que tornen posible remover obstáculos para el desarrolo humano - no sólo de los negros", el cuadro 4 de la página 62 del Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 cita el problema que afecta a los indígenas: "La América Latina y el Caribe son una de las áreas más desiguales del mundo, lo que en gran medida refleja las iniquidades raciales y étnicas. Un levantamiento en 15 países ha constatado que en 14 de ellos los ingresos per cápita de los blancos eran nítidamente superiores a los de la población no blanca (que incluye a los negros y/o a los indígenas)". Además de esta información, dicho informe contribuye con un gráfico, en la página 63, con datos estadísticos sobre las desigualdades étnicas y explica: "Las desigualdades étnicas aparecen con mucho relieve también en Méjico (218%) y en el Paraguay (214,2%), pero en ambos la comparación es entre blancos e indígenas. En Brasil la diferencia de los ingresos domiciliares per cápita entre blancos y negros es del 124,8%, índice que hace del país, entre las 15 naciones estudiadas, el sexto más desigual". Con estas dos "reflexiones" el Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 pretende "remover los obstáculos al desarrollo humano - no sólo de los negros, sino de todos los brasileños". Dicho informe tiene 153 páginas. Sin embargo, el Informe sobre Desarrollo Humano (Global) 2004 señala, a diferencia del brasileño, que "los pueblos indígenas propenden más a la pobreza que los no indígenas" y que, en muchos países, "los pueblos indígenas reciben menores insumos de atención sanitaria con peores resultados sanitarios que la población en promedio. El gobierno brasileño gastó US$7 per cápita en atención de salud para la población indígena comparado con US$33 promedio del país". Según un estudio realizado por el Instituto de Medicina Tropical de Manaus en 1995, la esperanza de vida de los indígenas brasileños es de sólo 42,6 años en promedio. El CIMI (Consejo Indigenista Misionero), a su vez, reveló que hay regiones en Brasil donde los indígenas viven sólo 24,5 años. Por otro lado, según datos de Fase, publicados por la revista Carta Capital (6/2/2002) en 2002, "entre 1990 y 1995, la esperanza de vida era de 70 años para los blancos y 64 años para los negros". El 6 de enero de 2006, Amnistía Internacional denunció, a través de un comunicado de prensa, que "en Brasil, el gobierno y el poder judicial no protegen el derecho constitucional de los pueblos indígenas a la tierra, y a consecuencia de ello éstos siguen sufriendo violencia y graves privaciones económicas". El comunicado de Amnistía explica que "el 16 de diciembre de 2005, una comunidad guaraní-kaiowá que vive en el estado de Mato Grosso do Sul fue desalojada violentamente de sus tierras ancestrales en una operación a gran escala llevada a cabo por la Policía Federal con el apoyo no oficial de terratenientes locales. El desalojo se produjo después de varias intervenciones legales, incluido un fallo del Tribunal Supremo que de hecho suspendía el derecho constitucional del pueblo guaraní-kaiowá a sus tierras". Amnistía también dio a conocer que una mujer embarazada de siete meses abortó tras sufrir una caída durante el desalojo y que, nueve días después, Dorvalino Rocha recibió un tiro en el pecho, haciendo "el némero 38 de los activistas indígenas víctimas de homicidio en 2005, el peor año en más de una década, según la ONG brasileña Consejo Misionero Indígena. Veintiocho de estas muertes se produjeron en el estado de Mato Grosso do Sul". Carlos Lopes, editor responsable del Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 , afirma en el prefacio que el país "convive, desde hace siglos, con una barrera que traba el desarrollo humano de parte significativa de su población: el racismo, que se presenta como un obstáculo de carácter tanto institucional (por medio de políticas que ignoran a la población negra e indígena) como socioeconómico (por medio de la desigualdad social que segrega parte de la población en las áreas más pobres del país). Todos tenemos el derecho a la seguridad humana. La ausencia de esa condición impide la expansión de las oportunidades, el derecho de elección y, por fin, al derecho a la vida. Los jóvenes negros, la principal apuesta para un futuro diferente, son las víctimas más frecuentes de la violencia...". El Informe sobre Desarrollo Humano (Global) 2004 señala que "la libertad cultural constituye una parte fundamental del desarrollo humano puesto que, para vivir una vida plena, es importante poder elegir la identidad propia - lo que uno es - sin perder el respeto por los demás o verse excluido de otras alternativas". Sin embargo, bajo el pretexto de que los indígenas "tienen en el país una especificidad relacionada al modo de vida de las poblaciones tradicionales" y de la cordialidad de que ellos son "merecedores de un estudio propio", el Relatório de Desenvolvimento Humano – Brasil 2005 practica, además de la discriminación racial contra los indígenas, un velado genocidio racial-estadístico , según la expresión del historiador José Murilo de Carvalho. Si el concepto de discriminación racial de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial es realmente válido, el Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 es racista pues él denota la exclusión de la población indígena y la preferencia por la población negra basada en motivo de raza. Aunque no se organicen como una raza sino como pueblos, eso no significa que los indígenas no sean víctimas de racismo. En entrevista a la Folha de S. Paulo (22/3/2003), el indígena Jeremias Xavante declaró: "Todos piensan que el problema es tan insignificante que se le olvidan. Tenemos muchos de los mismos problemas de los negros, de acceso a la educación, salud y empleo. También nos enfrentamos el racismo". El informe global de 2004 afirma, por otro lado, que "el mayor reconocimiento de las identidades traerá consigo una mayor diversidad cultural en la sociedad, lo que enriquecerá la vida de la gente. Así también un gran riesgo. De no abordar las luchas por la identidad cultural o abordarlas en forma inadecuada, podrían transformarse rápidamente en una de las fuentes más importantes de inestabilidad al interior de los estados y entre ellos, lo que podría, a su vez, desencadenar un conflicto cuya consecuencia sea el retroceso del desarrollo. La política de la identidad que polariza a los pueblos y los grupos está marcando una fuerte división entre 'nosotros' y 'ellos'". Al respecto de la división entre "nosotros" y "ellos" en Brasil, Sérgio Buarque de Gusmão afirma que "una de las ideólogas del movimiento negro, Sueli Carneiro, sostiene que las luchas sociales más profundas del pueblo brasileño serán libradas entre 'un mundo blanco y un mundo negro'". En entrevista a Caros Amigos (febrero de 2000), Sueli Carneiro también declaró que "el aumento de la tensión es inevitable a medida que la conciencia racial avanza en el país, pues la relación entre negros y blancos es una relación violenta, históricamente de expropiación, de deshumanización, y eso es profundamente brutal". Ricardo Ventura Santos y Marcos Chor Maio afirman que hay "movimientos sociales que consideran que prevalece en Brasil un sistema de relaciones raciales 'arcaico y perverso'" y echan mano del "antagonismo" y del "conflicto con el fin de fortalecer las identidades raciales" . Ellos también señalan que, según Antonio Sérgio Alfredo Guimarães, "esa línea de reflexión, que busca fortalecer una definición racializada y bipolarizada de la sociedad brasileña, se aproxima a las nociones de 'multirracialismo'/'multiculturalismo', condenando modelos universalistas y asimilacionistas afines a las ideas de mestizaje". El Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 defiende el "multiculturalismo" pero, a la vez, afirma que "la visión de que el mestizaje funciona como una solución para la superación del racismo en Brasil despolitiza el problema. Además, las distinciones sociales de fenotipo en el interior del grupo considerado negro seguirán actuando como reductores del potencial de solidaridad entre las víctimas de discriminación racial, creando un obstáculo a la construcción de un movimiento de masas". Como el multiculturalismo racista no tolera la existencia de culturas mestizas ni de personas fenotipicamente mestizas, el informe del PNUD brasileño también señala que "se ha acentuado la defensa de una clasificación según la cual todos los descendientes de africanos son negros, para superar la identidad fragmentada a causa de las diversas denominaciones relativas a las tonalidades de la piel. Vista por los opositores como importación del modelo norteamericano, este abordaje ha sido usado por los activistas negros como un medio para unificar las potenciales víctimas del racismo bajo una bandera común. Dicha posición se apoya en los datos de la Encuesta Nacional por Muestra de Domicilios (Pnad) desde 1976: todos los indicadores sociales evidencian la existencia de un foso separando blancos de pretos y pardos, al mismo tiempo en que indican una proximidad entre los dos últimos grupos, lo que justificaría agregarlos en una sola categoría" . Probablemente, el análisis de dicha encuesta fue realizado por Carlos Hasenbalg y por Nelson do Valle Silva. En su análisis, Carlos Hasenbalg designó "como no blancos la suma de lo que los censos y la PNAD categorizan como pretos y pardos, excluyéndose la categoría 'amarillos'". Nelson do Valle Silva, por otro lado, señaló que "el contraste entre los grupos no blancos, aunque apariente, es bien menos acentuado" pero que, en todas las fases de su modelo de ciclo de vida socioeconómica, "los miembros del grupo no blanco presentan valores medios de realización substancialmente inferiores a los presentados por los individuos del grupo blanco". Sin embargo, Nelson do Valle Silva afirma que "no se puede atribuir toda responsabilidad por las actuales diferencias de nivel socioeconómico entre blancos de un lado y negros y mulatos por otro a la desigualdad sufrida durante un remoto pasado esclavista". Carlos Hasenbalg defiende que "el énfasis en la explicación debe ser dado a la relaciones estructurales y al intercambio desigual entre blancos y no blancos en el presente". Sin embargo, él señala el mito de la "democracia racial" puede ser visto "como un instrumento cultural dominante cuyo principal efecto ha sido mantener las diferencias interraciales enteramente fuera de la arena política, como conflicto apenas latente". Por eso, Carlos Hasenbalg afirma que "Brasil creó el mejor de los mundos. Al mismo tiempo que mantiene la estructura de privilegio blanco y de subordinación de la población de color, evita que la raza se constituya en principio de identidad colectiva y de acción política". El Relatório de Desenvolvimento Humano - Brasil 2005 también señala que "el discurso de la democracia racial también ha ejercido un efecto 'desmovilizador' pues ha servido para negar la existencia del racismo en Brasil y encubrir el carácter de las desigualdades sociales". Por otro lado, José Carlos Libânio, asesor del Centro Internacional de Pobreza del PNUD, señaló, en entrevista al periódico O Estado de S. Paulo (19/11/2005) durante la publicación del Relatório, que "la democracia racial en Brasil es un mito. Los efectos de la esclavitud permanecen hasta el día de hoy". Divulgado dos días antes del Día Nacional de la Conciencia Negra, el Relatório de Desenvolvimento Humano – Brasil 2005 no pretendía "remover los obstáculos al desarrollo humano" de todos los brasileños sino apoyar solamente los reclamos "raciales" del Movimiento Negro. __________________ * Fuente: PEREIRA, Marcelo. Estadísticas, racismo y acción afirmativa en Brasil, 2006. |